Pasó de tener un doble a decenas de ellos por internet

Texto de Antonio González Aguayo

Santana encontró a su doble por casualidad, colgó su foto en internet y le aparecieron decenas de clones

Santana Gutiérrez es una chica de Las Vegas, que actualmente estudia en la Universidad de California (San Diego, EEUU). Un sábado por la mañana, paseando por unos grandes almacenes de Fashion Valley, se encontró con una joven idéntica a ella. Su clon. Se trataba de Isobel, una voluntaria del Save the Children que se le había acercado para explicarle las labores que realizaba su organización y pedirle un donativo. Santana se quedó sin palabras, pasmada, aturdida, como si de repente se hubiera golpeado la cabeza con un botijo. “Me sentí un poco mal porque yo no estaba escuchando lo que me decía Isobel. Sólo pensaba que esa chica era exactamente igual que yo”, dijo Santana en su página web.

Acto seguido se lo contó a Isobel y las dos jóvenes se hicieron una foto juntas. Después, Santana compartió la foto en su cuenta de Twitter, diciendo que había conocido a una chica exactamente igual a ella (“I found my literal doppelgänger just now”). La foto se hizo viral.

Pero lo más gracioso de todo esto es que, durante meses, a Santana le estuvieron saliendo dobles hasta de debajo de las piedras. Decenas de chicas idénticas a ella le mandaban su foto. ¡Santana, haciendo honor a su nombre, parecía salida de una fábrica de producción en cadena! Incluso le llegó a preguntar a sus padres si le habían ocultado alguna hermana gemela.

Según Lucas Teghan, bióloga de la Universidad de Adelaide (Australia), las probabilidades de encontrar a alguien con ocho facciones similares a las nuestras es menor a 1 entre un billón. Como además sólo existen en nuestro planeta 7.400 millones de personas, la estadística nos dice que apenas existe 1 opción entre 135 de que haya alguien en el mundo idéntico a nosotros. Para que eso fuera posible, señala la doctora Teghan, deberíamos de ser aproximadamente 150 millones de personas en el planeta. Salvo que alguien tuviera una cara equilibrada, “estandar”. Vamos como la cara de Santana Gutiérrez. Entonces las posibilidades se ampliarían

Curiosamente, la literatura y el cine han sostenido siempre lo contrario. Cada uno de nosotros tiene por ahí, como mínimo, a un “replicante”. Así, en un cuento de Samuel Ros, “Batllés Hermanos, S.L.”, se narra la historia de una empresa catalana dedicada a encontrar por el mundo a personas difuntas –idénticas a las difuntas– para alegrarle la vida a los viudos. Por supuesto, previo pago. José Saramago, en su novela “El hombre duplicado”, escribe sobre un profesor llamado Tertuliano Máximo Alfonso que, en una película recomendada por un colega amigo suyo, descubre a un actor que es su viva imagen. El cine tampoco se queda atrás y los títulos de películas sobre el tema son casi infinitos.

Ahora sólo queda saber si una persona experimentaría la misma atracción física por el clon de su pareja o si dos personas idénticas buscarían por instinto el mismo perfil de hombre o mujer. Hablando en plata, ¿Santana e Isobel podrían robarse los novios?

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